Recuperar textos que alguna vez explicaron o adelantaron lo que sería la realidad, que pusieron en juego nuevas concepciones que hoy son moneda corriente. Fragmentos de revistas, libros, notas sueltas, videos. Todo el material aquí contenido es solo para compartir lecturas. No se saca ningún provecho económico.

jueves, 10 de septiembre de 2015

La Democracia imposible II - Chile 1973

Hoy se trata de una publicación de febrero de 1973, la revista es “Gente y la actualidad” y la nota habla sobre el “Chile de hoy”. Digamos que es el Chile de Salvador Allende, presidente socialista que llegó al poder por elecciones democráticas.
En la nota el periodista habla sobre las situaciones cotidianas por las que atraviesa el pueblo chileno. Enumera, de forma prodigiosa en el manejo del discurso debemos decir, cada uno de los puntos que sabemos hoy, son formadores de opinión y ya se transformaron en moneda corriente. “Hoy en Chile, antes de pedir un desayuno, hay que averiguar qué ha decidido don Salvador. Esa es una incógnita de cada mañana. Un día no hay leche, otro día no hay té, otro día no hay pan, otro día no hay manteca, otro día no hay huevos. Y siempre depende de don Salvador, el presidente de la República
Luego habla de los titulares de los diarios y describe lo que más adelante sintetiza como una guerra civil.
En otro párrafo se dice “El mayor drama actual es el desabastecimiento” y pasa a explicar: “Desde diciembre último falta de todo. No hay pan, no hay leche, no hay carne vacuna, el vino es escaso, no hay cigarrillos, no hay jabón en polvo, el aceite -como otros tantos productos- se vende racionado, no hay dentífrico, no hay desodorante, no hay harina, no hay fideos, no hay pollos. y la lista es más larga todavía.” Es interesante destacar que los bienes de producción no estaban, están, ni estarán por ahora en Chile ni en ningún otro país capitalista en manos del Estado. Los desabastecimientos se produjeron y se producen fundamentalmente porque las empresas no aceptan reglas estatales que no beneficien a los terratenientes, productores o capitalistas. La preocupación del desabastecimiento por los medios de comunicación siempre fue, y sigue siendo, el complemento ideal para generar malestar popular y nunca nombrar a los reales generadores de la falta de productos.
A continuación pasa por otro recurso discursivo interesante que es el de colocar en la palabra de un ser de a pie las dolencias y padecimientos diarios: habla con un hombre que está esperando poder comprar un colchón, habla del mercado negro de los repuestos de autos, del aumento de la nafta, del dólar, se indigna por la falta de cigarrillos y avisa que los que faltan allí, según los diarios opositores, se regalan en La Habana. Y agrega que los cigarrillos Hilton  se reparten con la leyenda “Obsequio. Prohibida su venta”. También resume en una niña que hace una cola interminable para adquirir productos “Mi madre no puede, tiene que atender a mis hermanos”, y se coloca del lado del humilde.
Y aquí viene lo nombrado en uno de nuestros programas anteriores como “Troyanos mediáticos” “Me pregunto: ¿Cómo saber si esto es cierto? Y después de diez días puedo responderme sin vergüenza: imposible saberlo. Porque hoy, en Chile, todas las noticias políticas, desde la más trascendente hasta la más nimia, están teñidas de virulencia. No son noticias, son acusaciones, son disparos. Es una suerte de terrorismo periodístico cuyo único resultado es la confusión
Comienza a diluir la situación, parece acrítico, cuando habla del desabastecimiento lo hace diciendo que hay acaparadores de los dos bandos (derecha-izquierda), todos son responsables, “todo está polarizado. Todo es blanco o negro. Todo es sublime o maldito” Y sigue “Nadie pronuncia la palabra diálogo, acuerdo, alianza.
Y al final introduce al Caballo de Troya completo cuando habla del verdadero sentido de la nota, que es la celebración de las elecciones parlamentarias de marzo de 1973.
En un adelanto de los encuestadores actuales dice que “Por supuesto, ni la extrema derecha ni la extrema izquierda quedarán contentas después del 4 de marzo. la primera, porque quiere obtener los dos tercios de los votos para poder acusar a Allende y tratar de destituirlo mediante el juicio político. La otra, porque busca la eliminación del Parlamento y la instalación de una asamblea del pueblo.
Luego vuelve a la dicotomía de los creídos o descreídos de ambos lados y la no creencia de nada de lo dicho.
Sabida es la historia, la derecha no logró los dos tercios, la izquierda tampoco. Se disolvió el parlamento, se mató al presidente, no hubo diálogo. Pero la derecha logró imponer su mundo.
Finaliza con un discurso naif, simple, que lo aleja de la conspiración: “Yo, más confundido, menos audaz o simplemente sentimental, diré para adentro: El reloj de la iglesia de San Francisco, en la Alameda, atrasa tres horas. Cuando vuelva a Chile me gustaría encontrarlo en punto. Al reloj. Y a Chile también
Sería interesante saber si “encontrar a Chile en punto” era encontrarlo como lo dejo una de las dictaduras más sangrientas de la historia latinoamericana o con los sistemas de producción, la tierra y los recursos mineros en manos de los que trabajan. No lo sabemos, pero podemos suponer que la primera de las opciones está más cerca de “El reloj de la iglesia”


Para acompañar esta nota invitamos a leer el artículo del 13 de septiembre del 2014 que con el título de “La democracia imposible” cuenta cómo esta historia había comenzado a gestarse en 1964 con el posible triunfo de Salvador Allende en la elección anterior.

Por primera vez en este espacio la nota va a ir sin la primera página ya que la revista de nuestro archivo la tiene faltante. En el resto de las notas de esta publicación la firma del autor de la misma está al final, en ésta no. Suponemos que estaría en la página ausente o, como es costumbre en las notas editoriales, no se firman porque proponen una mirada institucional. La parte presente alcanza para ver en este pasado en letras sus huellas  en el presente.

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